Un Llamado Urgente en los Tiempos que Vivimos
- Sarah J. Borrero

- 3 abr
- 3 Min. de lectura

Hoy vivimos tiempos que, sin duda, pueden generar temor, ansiedad e incertidumbre. A nuestro alrededor, vemos cómo aumentan los conflictos, la inestabilidad y diversas situaciones que parecen ocurrir al mismo tiempo, como si el mundo estuviera bajo una presión constante. Sin embargo, como hijos de Dios, esto no debería sorprendernos.
Las Señales y la Instrucción de Jesús
En el Evangelio de Mateo, Jesús habló claramente sobre las señales de su venida. Mencionó guerras, rumores de guerras, terremotos y diferentes acontecimientos que marcarían el inicio de estos tiempos. Pero junto con la advertencia, también nos dejó una instrucción clara:
"Mirad que no os turbéis" (Mateo 24:6).
Esto nos enseña que, aunque los tiempos sean difíciles, no hemos sido llamados a vivir con miedo, sino con entendimiento y preparación.
¿Cómo está nuestro corazón?
Más allá de lo que ocurre en el mundo exterior, hay una pregunta que no podemos ignorar: ¿Cómo está nuestro corazón delante de Dios?. La Palabra nos advierte en el libro de Lucas: "Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de los afanes de esta vida".
Es posible conocer lo que está ocurriendo, incluso entender los tiempos, y aun así tener un corazón distraído, cargado o distante de Dios. Por eso, este no es solo un tiempo para observar lo que sucede afuera, sino para examinar lo que está ocurriendo dentro de nosotros. Muchas veces, sin darnos cuenta, el ritmo de la vida, las responsabilidades y las preocupaciones constantes nos van enfriando espiritualmente. Seguimos adelante, hacemos nuestras actividades, pero dejamos a un lado lo más importante: nuestra relación con Dios.
El Peligro de Perder el Primer Amor
En el libro de Apocalipsis, el Señor le habla a una iglesia que hacía muchas cosas buenas, pero que tenía un problema serio: habían dejado su primer amor. Apocalipsis 2:4 dice: "Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor".
Esta palabra nos confronta profundamente porque nos muestra que no se trata solo de lo que hacemos, sino de cómo está nuestro corazón. Dios no busca perfección, sino un corazón rendido, sincero y apasionado por Él.
Un Tiempo para Volver y Prepararnos
Este es un tiempo de volver: volver a la intimidad con Dios, volver a la oración y volver a una vida que le agrade. La Escritura nos llama a vivir de una manera diferente, como dice Primera de Pedro: "Sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir". No se trata de religiosidad, sino de una vida transformada por la presencia de Dios.
Jesús fue claro en el Evangelio de Mateo sobre la importancia de la preparación: "Estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis". Estar listos significa vivir cada día con una conciencia espiritual activa, en santidad, buscando a Dios, haciendo su voluntad y consagrándonos a Él para que nuestra fe permanezca firme.
Viviendo en Paz, no en Temor
En medio de todo esto, hay una verdad que debemos abrazar: no vivamos bajo temor. Segunda de Timoteo nos recuerda que "no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio". Además, Jesús mismo nos dejó una promesa en el Evangelio de Juan: "La paz os dejo, mi paz os doy... no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo".
Aunque el mundo esté en incertidumbre o en caos, nosotros podemos vivir en paz porque el Espíritu Santo mora en nosotros y Cristo ha prometido estar con nosotros hasta el fin.
El Llamado Final
El llamado de hoy es claro:
Si te has alejado, vuelve.
Si te has enfriado, acércate nuevamente.
Si has descuidado tu relación con Dios, este es el momento de retomarla.
Y si aún no conoces a Jesús, hoy es una oportunidad para abrirle tu corazón y recibir la promesa de vida eterna, porque todavía hay gracia y todavía hay tiempo.
Si hoy fuera el día de tu encuentro con Dios, ¿cómo está tu corazón delante de Él?.





Comentarios